En 2013, el Club Tijuana clasificó por primera vez a una Copa Bridgestone Libertadores, por lo que el objetivo era promover juegos de manera diferente a como se hacía en la Liga MX.
La campaña se desarrolló involucrando en todo momento a los aficionados, haciéndolos sentir parte del equipo, por lo que su apoyo es fundamental en cada partido del torneo.






